Entre los riscos de la sierra de la Mussara se abre una de las formaciones subterráneas más llamativas del Baix Camp. El conjunto conocido como avencs de la febró reúne grietas, simas y cuevas que pueden contemplarse con una excursión corta, aunque el terreno exige prudencia. Aquí explico qué son, cómo acercarse, qué se puede explorar y qué equipo conviene llevar.
Lo esencial para visitar las simas de La Febró
- Ubicación: se encuentran en el término de La Febró, junto al entorno de La Mussara.
- Formación: son grandes grietas abiertas en la roca, no simples agujeros aislados.
- Dimensiones: la fractura principal supera los 250 metros de longitud y alcanza unos 25-30 metros de profundidad.
- Acceso: la aproximación más conocida parte de la carretera de Vilaplana a La Febró, cerca del kilómetro 25.
- Precaución: acercarse al borde o entrar en galerías requiere calzado adecuado, luz y experiencia.

Qué son realmente las simas de La Febró
La palabra catalana avenc se refiere a una sima o cavidad profunda. En este caso, no estamos ante un único pozo vertical, sino ante un sistema de grietas y cuevas abierto en el risco de la Mussara, dentro del municipio de La Febró.
La hendidura principal mide aproximadamente 6-8 metros de anchura en algunos tramos y desciende entre 25 y 30 metros. Las cifras pueden variar según el punto desde el que se mida, porque el conjunto tiene varias entradas, paredes irregulares y sectores conectados.
Lo más interesante, a mi juicio, es que la formación se recorre como un pequeño laberinto natural. Hay tres grandes sectores de grieta y, en el interior, se localizan la Cova Gran, la Cova Petita y varias simas menores. Esa combinación explica que el lugar interese tanto a senderistas como a aficionados a la espeleología.
También conviene corregir una idea bastante extendida. No se trata exactamente de un hundimiento reciente del terreno, como los socavones que aparecen tras lluvias intensas, sino de una fractura natural de la masa rocosa desarrollada durante miles de años por procesos geológicos y erosivos.
Cómo llegar sin complicar la excursión
La aproximación habitual se realiza desde la carretera que une Vilaplana con La Febró, aproximadamente a la altura del kilómetro 25, cerca del Mas dels Frares. Desde allí suele localizarse el sendero señalizado con marcas rojas y blancas de un GR, que conduce hacia el entorno de las simas.
El acceso sobre el mapa parece sencillo, pero no lo tomaría como un paseo urbano. Hay tramos de bosque, roca suelta y posibles confusiones entre caminos forestales. Antes de salir, yo comprobaría el punto exacto de aparcamiento y el estado de la ruta en una cartografía de senderismo actualizada, sobre todo después de lluvias o temporales.
Otra opción consiste en acercarse desde el entorno de La Mussara y el Pla de l’Agustenc. Es una alternativa atractiva si se quiere convertir la visita en una ruta más completa por la sierra, aunque añade distancia y desnivel. Para una primera visita, prefiero la entrada más directa y reservar el itinerario largo para quien ya conozca la zona.
| Opción | Ventaja principal | Lo que exige |
|---|---|---|
| Acceso desde la carretera | Aproximación más corta y práctica | Orientación y cuidado con el tráfico al estacionar |
| Ruta desde La Mussara | Permite combinar cuevas, riscos y paisaje | Más tiempo, desnivel y planificación |
| Exploración espeleológica | Permite conocer galerías interiores | Equipo específico y experiencia técnica |
No presentaría ninguna de estas opciones como una ruta cerrada con tiempos exactos. La duración depende mucho del punto de salida, las paradas y el estado del terreno. Para una visita tranquila, reservaría al menos medio día, especialmente si se quiere observar las entradas, hacer fotografías y caminar por los alrededores sin prisas.
Qué se puede ver en el interior
La primera impresión la produce la propia grieta. Desde arriba se aprecia una abertura larga entre paredes de roca, con vegetación que suaviza sus bordes y hace difícil calcular la profundidad real. La escala del conjunto se entiende mejor al acercarse a los puntos de entrada y observar cómo la luz desaparece pocos metros más abajo.
En el sector visitable se encuentran galerías de desarrollo considerable. Algunas descripciones hablan de una galería principal cercana a los 300 metros y de un recorrido de la Cova Gran de unos 250 metros, pero estas cifras pertenecen a diferentes sectores y mediciones del complejo. No conviene interpretarlas como un itinerario turístico señalizado de esa longitud.
Para el visitante no especializado, la experiencia más razonable consiste en contemplar las bocas de entrada y recorrer únicamente los tramos fáciles, secos y evidentes. Una cavidad puede parecer accesible desde fuera y cambiar por completo al entrar, especialmente cuando aparecen pasos estrechos, desniveles o roca húmeda.
El lugar tiene además interés histórico. Durante distintas épocas, las grietas sirvieron como escondite y refugio, y alrededor de La Mussara circulan relatos vinculados a contrabandistas, fugitivos y personajes de la historia catalana. Yo tomaría esas historias como parte del imaginario local, no como hechos que deban darse por demostrados sin documentación específica.
Seguridad, equipo y límites de la visita
El principal error es tratar las simas como un mirador más. El borde carece de la protección propia de un espacio acondicionado y una caída tendría consecuencias graves. Mantendría a los niños cerca, llevaría a los perros atados y evitaría caminar junto al vacío con niebla, viento fuerte o terreno mojado.
Para la aproximación exterior basta con un equipo de senderismo normal, pero debe ser sólido:
- Botas o zapatillas de montaña con suela de buen agarre.
- Agua suficiente, porque no conviene depender de fuentes que pueden estar secas.
- Ropa de abrigo incluso en meses cálidos, ya que el interior es más frío y húmedo.
- Linterna frontal con batería de repuesto si se pretende entrar en alguna galería.
- Mapa descargado y batería externa para el teléfono.
- Pequeño botiquín y silbato para excursiones en grupo.
La linterna del móvil puede servir para mirar una entrada durante unos segundos, pero no es una solución segura para avanzar bajo tierra. En una exploración real hacen falta iluminación redundante, casco y conocimientos de progresión. Para los sectores verticales o complicados, la opción sensata es contactar con un club espeleológico o contratar un guía especializado.
Tampoco entraría después de lluvias intensas. El agua puede acumularse, volver resbaladizas las paredes y modificar las condiciones de pequeñas cavidades. Si la ruta presenta barro profundo, desprendimientos recientes o señalización confusa, la mejor decisión es dar la vuelta. La montaña seguirá allí en otra ocasión.
Cómo aprovechar la visita en La Febró
Las simas funcionan mejor como parte de una escapada de naturaleza, no como único objetivo de una jornada larga. El paisaje de la Mussara, los caminos del Baix Camp y los barrancos cercanos permiten completar el día con senderismo y observación del relieve, siempre respetando las restricciones locales y evitando salir de los senderos cuando la vegetación sea densa.
Conviene llevar comida y bebida desde el punto de partida, planificar el regreso con luz y avisar a alguien del itinerario. En zonas rurales de cobertura irregular, esta medida tan sencilla aporta más seguridad que confiar exclusivamente en el teléfono.
Mi recomendación final es clara: para una primera visita, limita la actividad a la aproximación, la observación de las grietas y los tramos interiores fáciles. Quien busque una experiencia subterránea completa debería prepararla como una actividad de espeleología, con formación y material adecuados, porque la belleza de estas cuevas también está en sus riesgos reales.