Las escaleras del Faro del Caballo, en Santoña, convierten una ruta costera en un reto físico muy particular. Aquí encontrarás cuántos peldaños tiene el acceso, cuánto se tarda, qué dificultad presenta, qué llevar y, sobre todo, cuál es la situación actual de la visita en 2026.
Lo esencial antes de acercarte al Faro del Caballo
- Acceso cerrado en 2026 por riesgo de desprendimientos en la zona de las escaleras.
- La bajada principal tiene aproximadamente 763 peldaños, aunque algunas fuentes ofrecen cifras distintas.
- Desde el Monte Buciero todavía puedes llegar a la Batería de San Felipe y contemplar el faro desde arriba.
- La ruta circular de los faros ronda los 12 kilómetros y requiere unas 3 o 4 horas, según el ritmo.
- Está prohibido saltarse las barreras, bañarse junto al faro o acercarse a la zona marítima restringida.

Qué tienen de especial las escaleras del Faro del Caballo
El Faro del Caballo se encuentra al pie de los acantilados del monte Buciero, en Santoña, Cantabria. El acceso tradicional parte de los senderos del monte y termina en una escalinata estrecha, empinada y muy expuesta al paisaje cantábrico.
La cifra más repetida es de 763 escalones hasta el faro. Algunas guías hablan de 685 o 787 porque no siempre cuentan el mismo tramo y porque existen peldaños adicionales para continuar hasta el nivel del mar. La referencia práctica es sencilla: hay que bajar más de 700 escalones y después subirlos de nuevo.
El descenso puede parecer fácil al principio, pero la vuelta concentra el esfuerzo. Yo no lo consideraría un paseo urbano, sino una ruta de montaña con escaleras, suelo irregular, humedad y tramos donde conviene avanzar despacio.
El faro, que dejó de prestar servicio hace décadas, está integrado en un entorno de acantilados, encinar cantábrico y aguas muy transparentes. Esa mezcla explica su atractivo, aunque también hace que el lugar sea poco apropiado para grandes aglomeraciones.
Cuál es la situación actual del acceso
En 2026, el acceso a las escaleras permanece cerrado al público por desprendimientos de roca y movimientos del terreno. La prohibición afecta tanto a la bajada como a la subida, de modo que no es legal ni prudente intentar pasar por encima de las barreras.
El Ayuntamiento de Santoña mantiene señalizado el cierre y no existe una fecha definitiva de reapertura. La restricción no responde a una simple cuestión de aforo: el problema principal está en la inestabilidad del frente rocoso situado sobre parte del recorrido.
También se han establecido limitaciones en el entorno marítimo. En particular, no está permitido bañarse, fondear, bucear ni desembarcar en el área próxima a las escaleras inferiores. Las imágenes de personas saltando al agua no representan una actividad autorizada y pueden dar una impresión muy engañosa del riesgo real.
La ruta por el monte puede seguir teniendo interés porque permite llegar a miradores y baterías defensivas. Antes de salir, comprobaría la señalización colocada en Santoña y cualquier aviso municipal del mismo día, ya que las condiciones de seguridad pueden cambiar.
Cómo es la ruta hasta los miradores del Buciero
El itinerario suele comenzar en Santoña, cerca del paseo marítimo y de la iglesia de Santa María del Puerto. Desde allí se asciende hacia el monte Buciero por caminos de tierra, piedra y bosque hasta alcanzar el entorno conocido como Cuatro Caminos.
La alternativa de la Batería de San Felipe
Cuando las escaleras están cerradas, la opción más sensata es continuar hacia la Batería de San Felipe. Se encuentra muy cerca del inicio de la bajada y ofrece una panorámica elevada del acantilado y del faro, sin entrar en la zona clausurada.
La vista no es idéntica a la experiencia de llegar al agua, pero para mí es la mejor alternativa mientras persista el cierre. Permite entender la dimensión de la escalinata, observar la costa y disfrutar del paisaje sin asumir un peligro innecesario.
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La ruta circular de los faros
La senda circular por el Buciero puede alcanzar unos 12 kilómetros e incluye antiguos fuertes, baterías, encinares y otros puntos panorámicos. El tiempo habitual se mueve entre 3 y 4 horas, aunque el barro, las paradas y el desnivel pueden alargarla.
Algunos trazados incluyen un tramo con cuerdas y terreno resbaladizo entre los faros. No lo recomendaría después de lluvias intensas ni para personas que no estén acostumbradas a caminar por superficies inclinadas. La dificultad no está solo en la distancia, sino en la combinación de desnivel, piedras sueltas y orientación dentro del bosque.
| Opción | Distancia aproximada | Dificultad | Qué permite ver |
|---|---|---|---|
| Mirador de San Felipe | Variable según el punto de salida | Media | Faro, acantilados y bahía desde arriba |
| Ruta circular del Buciero | Unos 12 km | Media-alta | Faros, baterías, bosque y panorámicas costeras |
| Bajada tradicional al faro | Varios kilómetros más de 700 escalones | Alta | Acceso inferior al faro, actualmente cerrado |
Qué dificultad tienen los peldaños y qué llevar
El número de escalones impresiona, pero el verdadero desafío está en repetir el desnivel en sentido contrario. La bajada castiga menos las piernas, aunque puede cargar las rodillas; la subida exige un esfuerzo cardiovascular importante, especialmente después de caminar por el monte.
Para una futura reapertura, elegiría calzado de senderismo con suela adherente, incluso en verano. Las zapatillas urbanas tienen poca estabilidad sobre piedra húmeda, y en Cantabria la humedad puede aparecer aunque el cielo esté despejado.
- Agua suficiente, al menos 1 litro por persona para una ruta de varias horas.
- Calzado cerrado con buen agarre.
- Protección solar y gorra, porque algunos tramos quedan expuestos.
- Una pequeña linterna, aunque la idea sea regresar con luz.
- Teléfono con batería, sin confiar únicamente en la cobertura.
- Algo de comida energética para la vuelta.
No llevaría chanclas, cochecitos de bebé ni mochilas voluminosas. Tampoco planearía el recorrido como una excursión de baño: el acceso inferior es delicado, el mar puede cambiar con rapidez y las restricciones actuales impiden utilizar esa zona.
Errores frecuentes al preparar esta excursión
El primer error es pensar que el faro se encuentra al final de un camino corto. Desde Santoña hay que caminar por terreno natural y superar un descenso muy pronunciado, por lo que una visita improvisada puede convertirse en una jornada exigente.
Otro fallo habitual consiste en confiar en fotografías antiguas o vídeos recientes sin comprobar la situación. En 2026, las escaleras están cerradas, y llegar hasta la barrera no significa que exista una excepción para continuar.
También conviene evitar las horas de más calor y los días posteriores a lluvias fuertes. El suelo mojado reduce mucho la adherencia y hace más delicados los tramos con pendiente. Si el objetivo es obtener buenas vistas, madrugar suele aportar más que forzar el acceso inferior.
Por último, no recomendaría acercarse al borde de los acantilados para conseguir una fotografía. La panorámica desde la Batería de San Felipe ya es amplia y espectacular, mientras que un resbalón en una zona expuesta no ofrece margen de reacción.
Cómo decidir si merece la pena ir ahora
Si esperas bajar los peldaños y tocar el agua junto al faro, la respuesta es clara: ahora no es posible hacerlo legalmente. En ese caso, lo mejor es aplazar la visita y revisar la reapertura antes de organizar el viaje.
Si te interesa el paisaje, la historia militar y las rutas del monte, Santoña sigue siendo una buena elección. La visita a los miradores, la ruta circular y el entorno del Buciero ofrecen una experiencia completa sin depender exclusivamente de la escalinata.
Yo organizaría la salida con tiempo, consultaría los avisos oficiales y llevaría un plan alternativo. En una ruta costera, la prudencia no resta aventura: evita que una excursión bonita termine en una intervención de rescate o en una sanción.
Las escaleras del Faro del Caballo son el elemento más famoso de la zona, pero no deberían ser el único motivo para visitar Santoña. Mientras continúe el cierre, la forma más responsable de disfrutar del enclave consiste en recorrer el Buciero, contemplar el faro desde San Felipe y respetar cada señal de prohibición hasta que el terreno vuelva a ser seguro.