Una caminata por los Montes Orientales de Granada puede reunir en pocas horas gargantas de roca, pasarelas sobre el río, miradores y patrimonio medieval. La ruta del Gollizno, entre Moclín y Olivares, ofrece precisamente esa mezcla, aunque sus desniveles hacen que no sea un simple paseo familiar. Aquí explico el recorrido, la dificultad real, el mejor punto de inicio, el equipo necesario y los errores que conviene evitar.
Lo esencial para organizar esta caminata granadina
- Ubicación: Moclín y Olivares, en la provincia de Granada.
- Distancia: aproximadamente entre 8 y 9 kilómetros en el trazado habitual.
- Duración: entre 3 y 4 horas, según el ritmo y las paradas.
- Dificultad: moderada, con una subida exigente después del tramo del río.
- Atractivos: río Velillos, Tajos de la Hoz, puente colgante, pasarelas, miradores y patrimonio de Moclín.

Qué recorrido te espera entre Moclín y Olivares
El itinerario corresponde al sendero PR-A 84 y forma un circuito que puede iniciarse tanto en Moclín como en Olivares. El paisaje cambia varias veces durante la jornada, desde caminos entre olivares hasta el estrecho cauce del río Velillos y las zonas altas con vistas abiertas sobre la Vega de Granada.
El tramo más llamativo se encuentra en los Tajos de la Hoz, una garganta excavada por el agua donde el camino pasa junto al río. Allí aparecen las pasarelas y el puente colgante, los elementos que más atraen a quienes buscan una ruta con un punto de aventura. No es una vía ferrata ni exige material técnico, pero sí requiere caminar con atención si la madera o la roca están húmedas.
La caminata también permite contemplar el castillo de Moclín, varias ermitas, fuentes, antiguos caminos y panorámicas del paisaje agrícola. Cerca de la Fuente de Corcuela hay referencias a pinturas rupestres, aunque no conviene salirse del trazado ni acercarse a cavidades cerradas o protegidas.
Distancia, desnivel y dificultad real
| Aspecto | Referencia práctica |
|---|---|
| Longitud | Entre 8 y 9 km en el circuito habitual |
| Tiempo estimado | 3 a 4 horas con paradas normales |
| Tipo de recorrido | Circular |
| Dificultad | Moderada por el desnivel y algunos tramos pedregosos |
| Terreno | Pista, senda, roca, pasarelas y caminos rurales |
Las cifras cambian ligeramente según el punto exacto de salida, las variantes y el dispositivo utilizado para medir el track. Por eso prefiero manejar un rango de 8 a 9 kilómetros y no presentar un único dato como si fuera universal. Algunos recorridos registrados superan los 500 metros de desnivel acumulado, una cifra suficiente para que las piernas noten la ruta.
La dificultad es moderada, no baja. La primera parte puede parecer sencilla, especialmente si se comienza desde Moclín y se desciende hacia el valle, pero después del río llega una subida prolongada y serpenteante. Yo no la recomendaría para personas completamente sedentarias, niños pequeños que no estén acostumbrados a caminar por montaña o visitantes que esperen un paseo llano.
Cómo plantear el itinerario sin desperdiciar fuerzas
Elegir el punto de inicio
Comenzar en Olivares suele ser una opción cómoda para quienes prefieren afrontar antes el tramo del río y las pasarelas. Después de cruzar el puente y avanzar por el entorno de la garganta, toca subir hacia los miradores y Moclín, pero se disfruta del paisaje con la parte más espectacular todavía fresca.
Desde Moclín, el recorrido comienza normalmente con descenso hacia Olivares y el valle. La ventaja es que el castillo y el núcleo histórico quedan a mano al terminar, aunque la subida final puede hacerse dura, sobre todo en días calurosos. Mi elección dependería de la época del año y de si el grupo prefiere subir al principio o reservar el esfuerzo para el regreso.
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Los tramos que conviene reconocer
- Salida entre calles y caminos rurales. El sendero abandona progresivamente el casco urbano y entra en un paisaje de olivares y laderas secas.
- Descenso hacia el río Velillos. Es una zona agradable, pero el suelo puede tener piedras sueltas y resbalar tras la lluvia.
- Tajos de la Hoz. Aquí se concentran las pasarelas, el puente colgante y las paredes rocosas de la garganta.
- Ascenso hacia los miradores. Es el sector que marca la diferencia entre un paseo sencillo y una ruta de montaña moderada.
- Regreso a Moclín u Olivares. Las vistas del castillo, los olivares y las sierras cercanas compensan el esfuerzo final.
Conviene reservar tiempo para detenerse en el Mirador de Tózar y en el entorno de la Fuente de Corcuela. Las paradas no son un lujo en este recorrido: ayudan a recuperar el pulso antes de afrontar la subida y permiten observar cómo el río ha modelado el desfiladero.
Cuándo ir y qué llevar en la mochila
La primavera y el otoño suelen ofrecer las condiciones más agradables, con temperaturas menos extremas y mejor ambiente para caminar. En invierno puede haber barro y superficies resbaladizas, mientras que en verano el calor se nota con fuerza en los tramos expuestos. Si solo puedo elegir meses cálidos, saldría a primera hora y evitaría las horas centrales.
El equipo básico debería incluir calzado de senderismo con buena suela, agua suficiente, protección solar y algo de comida. Aunque existen fuentes en el recorrido, no conviene depender de ellas, porque su caudal y potabilidad pueden variar. Para una jornada normal llevaría entre 1,5 y 2 litros de agua por persona, aumentando esa cantidad con calor.
- Calzado cerrado y con agarre, no zapatillas urbanas.
- Entre 1,5 y 2 litros de agua por persona.
- Gorra, crema solar y gafas de sol.
- Algo salado y energético para la subida.
- Bastones si tienes poca seguridad en los descensos.
- Batería suficiente en el teléfono y el track descargado.
Antes de salir comprobaría el estado de las pasarelas y del puente, especialmente después de episodios de lluvia intensa. También llevaría una capa ligera incluso en días despejados, porque la temperatura puede cambiar entre el valle sombrío y las zonas altas.
Qué errores suelen arruinar la experiencia
El primer error es pensar que la distancia corta equivale a poca exigencia. Menos de 10 kilómetros no significa terreno fácil cuando se acumula desnivel, hay roca suelta y se alternan descensos con una subida larga.
Otro fallo frecuente consiste en ir con calzado sin agarre. Las pasarelas pueden parecer sencillas, pero el problema suele aparecer en las piedras húmedas, los bordes del cauce y los caminos de subida. Caminar despacio en esos puntos resulta mucho más sensato que intentar mantener el ritmo del grupo.
Tampoco aconsejo improvisar el recorrido con poca luz. Las variantes que parten de Tózar o Tiena pueden alargar la jornada y no deben confundirse con el circuito clásico. Si el objetivo es conocer los principales atractivos naturales, seguir el trazado señalizado del PR-A 84 es la opción más clara.
Por último, conviene respetar las zonas arqueológicas y no tocar pinturas, muros ni estructuras antiguas. El atractivo de la ruta está precisamente en que reúne naturaleza y memoria local, y ambas partes necesitan el mismo cuidado.
Cómo completar la escapada alrededor de Moclín
La caminata gana mucho si se reserva tiempo para visitar el pueblo de Moclín. El castillo y el Santuario del Cristo del Paño aportan una lectura histórica al paisaje, mientras que las calles empinadas permiten entender por qué este lugar tuvo tanta importancia defensiva en la frontera nazarí.
También merece la pena organizar la comida al terminar, no durante la parte más exigente del recorrido. En mi opinión, la mejor combinación es caminar temprano, descansar en el pueblo y dedicar la tarde a contemplar el valle desde alguno de sus miradores. Así la excursión no se convierte en una carrera para completar kilómetros.
Hay que distinguir este itinerario granadino de otras rutas llamadas Gollizno, como el PR-CU 30 de Portilla, en la Serranía de Cuenca. Si una aplicación muestra otra provincia, otra distancia o un paisaje distinto, probablemente se trate de ese recorrido y no del circuito de Moclín.
Una ruta breve que exige respeto por la montaña
El principal atractivo de este recorrido no está en un único mirador, sino en la sucesión de ambientes: olivares, río, garganta, pasarelas, patrimonio y caminos elevados. Esa variedad explica que sea una de las propuestas más completas para conocer el entorno rural de Granada en una sola jornada.
La disfrutarás más si aceptas su dificultad moderada, eliges bien el sentido, llevas agua y revisas las condiciones del terreno. Con esa preparación, la caminata ofrece aventura suficiente para resultar memorable sin exigir experiencia técnica ni material especializado.