Una visita a la Cueva de las Calaveras, en Benidoleig, combina geología, arqueología y paisaje mediterráneo en poco más de 300 metros de recorrido turístico. Aquí explico qué se conserva en su interior, por qué recibió ese nombre, cuánto cuesta entrar, cómo organizar la visita y qué puedes hacer en los alrededores de esta zona de Alicante.
Una gruta histórica y fácil de visitar en la Marina Alta
- Ubicación: está junto a la carretera entre Benidoleig y Pedreguer, en Alicante.
- Recorrido: la zona turística supera los 300 metros y permite observar formaciones kársticas, fósiles y grandes bóvedas.
- Historia: fue refugio prehistórico, espacio funerario y posible lugar ritual antes de convertirse en atractivo turístico.
- Precio orientativo: la entrada general publicada es de 4,90 € y la infantil, de 2 €.
- Consejo práctico: conviene confirmar horarios y condiciones de acceso antes de desplazarse, especialmente fuera de temporada alta.
Qué es y dónde está esta cueva alicantina
La cavidad se encuentra en la ladera norte del monte Seguili, dentro del término municipal de Benidoleig y en la comarca de la Marina Alta. La entrada está situada a unos 70 metros sobre el nivel del mar, muy cerca de la carretera que conecta Benidoleig con Pedreguer.
Desde el punto de vista geológico, se formó en calizas del Cretácico inferior, rocas de aproximadamente 135 millones de años. El agua fue disolviendo lentamente la piedra y creó galerías, cúpulas, estalactitas, estalagmitas y otras formas propias de un paisaje kárstico.
Las cifras sobre su longitud total no siempre coinciden. Algunas fichas hablan de 400 o 440 metros, mientras que otras incluyen galerías inundadas y sitúan el desarrollo por encima de 900 metros. Para quien la visita, el dato realmente útil es que el itinerario turístico supera los 300 metros y se concentra en la zona acondicionada para el público.
Por qué se llama la cueva de las calaveras
El nombre está relacionado con el hallazgo de los restos óseos de doce personas durante una exploración realizada en 1768. La explicación más aceptada indica que pudieron ser agricultores musulmanes de época medieval que quedaron atrapados mientras trabajaban en obras relacionadas con la captación de agua.
Con el tiempo, el hallazgo se mezcló con relatos populares sobre tesoros, reyes moros y princesas escondidas. Yo recomiendo separar la leyenda de la historia documentada, porque la tradición aporta atractivo, pero los restos arqueológicos y paleontológicos son el verdadero valor de la gruta.
La cavidad tiene una ocupación humana muy anterior. Se han relacionado sus espacios con la presencia del ser humano durante el Paleolítico, con enterramientos neolíticos de hace unos 5.000 años y con posibles usos rituales en época íbera y romana. También aparecieron restos de grandes mamíferos, entre ellos hienas, caballos, osos, toros, hipopótamos y rinocerontes.
Estos materiales no deben interpretarse como una colección que el visitante pueda ver libremente durante el recorrido. Muchos restos se conservan en instituciones y museos, pero ayudan a entender que la gruta fue mucho más que un agujero natural en la montaña.
Qué se ve durante la visita
El recorrido transcurre por la parte seca y acondicionada de la cueva. La iluminación permite distinguir estalactitas, estalagmitas y grandes cúpulas, aunque la experiencia no es la de una expedición espeleológica. Se trata de una visita turística sencilla, pensada para conocer el espacio sin equipos técnicos.
Uno de los elementos más llamativos aparece en la zona final, donde se encuentra el lago conocido como Toll Blau. El agua forma parte de la historia de la cavidad y, en época árabe, se intentó aprovechar como recurso para el riego.
La visita suele resultar interesante para familias porque no exige una gran preparación física y permite combinar naturaleza con historia. Aun así, el suelo puede estar húmedo o ser irregular en algunos puntos. Yo llevaría calzado cerrado con buena suela y evitaría las chanclas, incluso en verano.
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Lo que no conviene esperar
La cueva no permite recorrer todas sus galerías. Hay una zona inundada y no visitable, además de sectores reservados por motivos de conservación y seguridad. Tampoco es un lugar para tocar las formaciones, separarse del itinerario o improvisar una exploración por cuenta propia.
La temperatura interior suele resultar más fresca que la del exterior, pero no hace falta llevar ropa de alta montaña. Una chaqueta ligera puede ser suficiente si visitas la gruta en los meses cálidos o si eres sensible a los cambios de temperatura.
Cómo organizar la visita en 2026
La información turística publicada indica apertura durante todo el año, con horarios más amplios en primavera y verano. Como pueden producirse cambios por temporada, mantenimiento o condiciones puntuales, conviene confirmar los datos antes de salir, sobre todo si viajas desde lejos.
| Dato | Información orientativa |
|---|---|
| Ubicación | Carretera Pedreguer-Benidoleig, Alicante |
| Horario de primavera y verano | De 9:00 a 20:00 |
| Horario de otoño e invierno | De 9:00 a 18:00 |
| Entrada general | 4,90 € |
| Niños de 4 a 10 años | 2 € |
| Grupos de más de 25 personas | 2,50 € por persona |
La zona exterior dispone de aparcamiento, cafetería, área de picnic y parque infantil, según la información del recinto. También se anuncia accesibilidad, aunque las necesidades concretas pueden variar según el tipo de movilidad y el tramo que se quiera realizar. Si vas con silla de ruedas, una persona mayor o un niño pequeño, lo más prudente es consultar previamente las condiciones del itinerario.
Para aprovechar mejor la jornada, yo evitaría llegar en las horas de mayor calor. La mañana suele ser más cómoda para visitar la gruta y después continuar hacia Benidoleig, Pedreguer o algún mirador de la Marina Alta.
Qué hacer cerca de Benidoleig
La visita ocupa relativamente poco tiempo, así que merece la pena convertirla en una excursión de medio día. Desde la zona se pueden buscar caminos y miradores de la sierra de Seguili, con vistas hacia el Montgó, Dénia, los valles de la Marina Alta y la sierra de Segària.
Benidoleig también permite dar un paseo tranquilo por el casco urbano y acercarse a la Casa Señorial del Barón de Finestrat o a la iglesia parroquial de la Sangre de Cristo. No son sustitutos de la cueva, pero completan bien una escapada centrada en patrimonio rural.
Si dispones de más tiempo, puedes enlazar la visita con Pedreguer, Dénia, Xàbia o Gata de Gorgos. Mi recomendación es no intentar abarcar demasiados lugares en un solo día: la combinación de gruta, paseo corto, comida local y paisaje ofrece una experiencia más equilibrada que una ruta acelerada por toda la comarca.
Una excursión sencilla con mucha historia bajo tierra
Esta cavidad merece la visita porque reúne en un mismo espacio geología, restos del pasado y leyendas mediterráneas. No hace falta ser aficionado a la espeleología para disfrutarla, pero sí conviene acudir con expectativas realistas: solo una parte está abierta al público y el valor del lugar depende tanto de sus formaciones como de la historia humana que conserva.
Con una entrada económica, acceso sencillo y servicios en el exterior, es una opción especialmente práctica para una escapada familiar o una ruta rural por Alicante. Antes de salir, confirma el horario del día, lleva calzado cómodo y reserva tiempo para mirar el paisaje de Benidoleig con la misma calma que el interior de la gruta.