La gruta del diablo de Hoznayo es uno de esos rincones cántabros que se disfrutan más por el conjunto que por una sola atracción: una pequeña cavidad, el río Aguanaz, una cascada, bosque y los restos de un antiguo balneario. Explico dónde está, qué puedes esperar de la visita, cómo plantear la ruta y qué precauciones conviene tomar, además de aclarar la confusión con otra cueva valenciana que recibe el mismo nombre.
Lo esencial para organizar la visita a esta cueva cántabra
- Ubicación Hoznayo, en el municipio de Entrambasaguas, Cantabria.
- Entorno La cavidad está junto al río Aguanaz y cerca de la Fuente del Francés.
- Ruta corta Hay recorridos sencillos de aproximadamente 2 kilómetros, aunque la distancia depende del punto de inicio.
- Acceso No es una cueva turística acondicionada con taquilla ni visita guiada regular.
- Mejor momento Después de varios días de lluvia, cuando el río y las cascadas llevan más agua, pero nunca durante una tormenta.

Qué es realmente este rincón de Hoznayo
La cavidad se encuentra en Hoznayo, Cantabria, junto al río Aguanaz y en las proximidades de la Fuente del Francés. En algunos recorridos aparece como Cueva del Francés o Gruta del Diablomielgo, nombres que pueden llevar a confusión cuando se busca información en mapas y aplicaciones de senderismo.
No estamos ante una gran cueva turística con pasarelas, iluminación artificial y recorrido subterráneo señalizado. Es un espacio natural pequeño, integrado en una ruta fluvial, cuyo atractivo principal está en la combinación de agua, vegetación y memoria local. Personalmente, creo que gana mucho cuando se visita como parte de un paseo por el Aguanaz y no como una excursión exclusiva para entrar en la cavidad.
También conviene distinguirla de la sala llamada Gruta del Diablo dentro de la Cueva de Don Juan, en Jalance, Valencia. En ese caso sí hablamos de una cueva acondicionada, con formaciones de estalactitas y estalagmitas, un recorrido turístico de unos 400 metros y visitas de aproximadamente 45 minutos, según Spain.info.
Qué encontrarás junto al río Aguanaz
El entorno reúne varios elementos en muy poco espacio. La entrada de la cueva se asoma al paisaje del río, mientras el bosque crea una atmósfera fresca y sombría incluso en días luminosos. Tras las lluvias, los saltos de agua son más vistosos y el paseo adquiere un carácter mucho más espectacular.
Junto a la cavidad se encuentran la Fuente del Francés, restos de antiguas instalaciones y vestigios relacionados con el balneario y el embotellado de aguas de Hoznayo. El Ayuntamiento de Entrambasaguas explica que el balneario comenzó a funcionar a finales de la década de 1870 y que en 1891 se documentaban cuatro manantiales a unos 23 °C, entre ellos uno llamado de la Gruta.
La tradición local relaciona el lugar con un abad francés que habría buscado refugio allí tras huir de la Revolución francesa. La leyenda también atribuye propiedades curativas al agua, pero yo la tomaría como parte del patrimonio oral de la zona, no como una recomendación sanitaria. El interés actual es paisajístico e histórico, no medicinal.
Cómo preparar la visita sin llevarte una sorpresa
El acceso más práctico suele plantearse desde Hoznayo o desde el entorno conocido como aparcamiento de Aguas de Hoznayo. La disponibilidad de espacio puede cambiar, así que conviene estacionar sin bloquear caminos, entradas particulares ni zonas de paso. Desde allí, varios recorridos publicados sitúan la Fuente del Francés a poca distancia, en torno a unos 50 metros del aparcamiento.
| Opción | Distancia aproximada | Tiempo orientativo | Para quién encaja |
|---|---|---|---|
| Paseo corto por la fuente y la cueva | Alrededor de 2 km | 1-2 horas con paradas | Familias y personas que buscan una salida tranquila |
| Ruta fluvial ampliada desde Hoznayo | Unos 8 km | 2-3 horas | Senderistas que quieren incluir cascadas y más tramo del Aguanaz |
Las cifras son orientativas porque no existe un único itinerario oficial con un punto de inicio obligatorio. Una ruta circular publicada alcanza cerca de 7,98 kilómetros y 73 metros de desnivel positivo, con unas dos horas de movimiento. Para una primera visita, elegiría la versión corta y ampliaría solo si el terreno está seco y el camino resulta evidente.
- Deja el vehículo en un lugar permitido y seguro.
- Dirígete hacia la Fuente del Francés y localiza el sendero próximo al río.
- Acércate a la entrada de la cavidad únicamente por zonas abiertas y estables.
- Continúa, si las condiciones lo permiten, hacia las cascadas y los restos del antiguo complejo.
- Regresa por el mismo camino si no conoces bien las variantes de la ruta.
Hay accesos que pueden estar vallados o modificados. Si una verja está cerrada, no la fuerces ni intentes pasar por ruinas o taludes inestables. La visita no pierde su sentido por contemplar la entrada desde fuera, especialmente cuando el caudal del río hace peligroso acercarse.
Seguridad, equipamiento y mejor época
El calzado marca la diferencia. Llevaría botas o zapatillas de senderismo con buena suela, porque las raíces, las piedras húmedas y el barro aparecen con facilidad. Para observar el interior, una linterna frontal resulta más útil que la del teléfono y deja las manos libres.
La lluvia reciente mejora el espectáculo del agua, pero también eleva el riesgo de resbalones. No recomendaría bajar hasta la orilla si el río baja con fuerza, ni caminar por detrás de cascadas o entrar en pasos estrechos que acumulen agua. En caso de tormenta, lo sensato es aplazar la excursión.
- Evita sandalias y calzado urbano.
- No entres en la cueva si el acceso está cerrado o el suelo resulta inestable.
- Supervisa especialmente a los niños cerca del río y de las ruinas.
- Lleva una bolsa para tus residuos, ya que no es un espacio turístico con servicios permanentes.
- Si vas con perro, mantenlo controlado en las zonas próximas al agua y a viviendas.
La primavera y el otoño suelen ofrecer el mejor equilibrio entre vegetación, temperatura y caudal. En verano el paseo puede ser agradable, pero la cascada tendrá menos fuerza y el encanto del lugar dependerá más de la sombra y del bosque.
Hoznayo o la Cueva de Don Juan
La elección depende de la experiencia que quieras. Hoznayo funciona como una escapada rural breve y gratuita, con paisaje cambiante y una historia vinculada al agua. Jalance ofrece una visita subterránea más controlada, cómoda y previsible, especialmente si viajas con alguien que prefiere pasarelas y explicaciones guiadas.
| Aspecto | Hoznayo | Cueva de Don Juan |
|---|---|---|
| Tipo de experiencia | Paseo fluvial y observación exterior | Visita subterránea acondicionada |
| Entorno | Río, bosque, fuente y ruinas | Salas con formaciones geológicas |
| Duración | Desde una hora, según el recorrido | Unos 45 minutos en el itinerario turístico |
| Acceso | Variable y condicionado por el estado del terreno | Más regular y organizado |
| Mejor elección | Turismo rural y fotografía de naturaleza | Interés por la geología y las cuevas visitables |
Yo escogería Hoznayo para una mañana sin prisas, combinándolo con otros lugares de Entrambasaguas. Si el objetivo principal es ver estalactitas, caminar bajo tierra y contar con un recorrido definido, la cueva valenciana responde mucho mejor a esa expectativa.
Una visita breve que merece la pena plantear con calma
La gruta de Hoznayo no necesita grandes promesas para resultar interesante. Su valor está en el contraste entre la cavidad oscura, el agua del Aguanaz y la vegetación cántabra, además de los restos de una actividad termal que desapareció hace décadas.
La mejor estrategia consiste en consultar el estado del acceso antes de salir, elegir calzado adecuado y aceptar que quizá solo puedas contemplar la entrada. Con esas expectativas realistas, el paseo se convierte en una parada sencilla, fotogénica y muy propia del turismo rural del norte de España.